Dos Millones Y Medio/Deux Millions Et Demi

Las enfermeras no son muy amables, ni tampoco los médicos pero son los que te curan, así que, si lo logran, no estás en condiciones de que te cuenten chistes. Además, un cuadro tan deprimente no inspira mucho, no dan abasto y la Junta hace oídos sordos, como se encarga de recordar una foto del Dr. House en la pared del despacho del médico: “Ni loco trabajo en los hospitales de Andalucía”, reza el susodicho.

–¿Mareos y vómitos?–pregunta el dorctor de carne y hueso mientras mira mi ficha.

–Sí –contesto.

–¿Desde cuándo?

–Una hora, quizás dos –le digo.

–Y ya vienes corriendo a Urgencias, ¿eh?–dice con ironía –Aquí atendemos cada año a dos millones y medio de personas. El doble de la población de Málaga–concluye, mirándome esta vez.

–Es la primera vez que vengo –respondo, impasible, y también un poco mareada–Y no me verá mucho por aquí.

(Le verdad es que la mera vista de un hospital basta para ponerme enferma).

Me hace unas cuantas preguntas más:

–¿Estudias o trabajas?

–Las dos cosas–respondo.

–Pues si piensas estudiar medicina te lo desaconsejo.

–Ya.

La Doctora Julia March. No suena mal, me digo.

Unas cuantas recomendaciones, una inyección de una enfermera (aguantada estóicamente, aunque reconozco que apreté los dientes) (lo peor fue que no me dieron ninguna piruleta), y a casita.

Subí a mi litera y me eché a dormir. Creo que he soñado con el Dr. House.