Mi Hermano Y Yo/Mon Frère Et Moi
Mi hermano y yo debemos dormir en la misma tienda porque ninguno de los dos aguantamos dormir con mi hermana. No es que tenga problemas estomacales o huela de los pies (que sí le huelen), sino que simplemente resulta insoportable: se mueve, habla toda la noche, le entra la risa tonta (mientras tú te tapas con la almohada y le pides al Todopoderoso que traiga YA el juicio final antes de que te reviente la cabeza), y por la mañana existe la enorme posibilidad de que te despiertes al borde del colchón, con los pied helados, porque la señora se ha llevado toda la manta, y con su espalda incómodamente pegada a tu cara. No, no es el guión de una película de terror, es la pura y dura REALIDAD.