Joyas/Perles

Me moría por contárselo a Carlos, pero cuando vino de Recovery empezamos a hablar de otra cosa. Y olvidé el apellido estrafalario de la clienta.

En IKEA existe un sistema de comunicación interna, pero el auténtico se encuentra en el ascensor que baja al muelle. Ahí pueden leerse, sobre las paredes, edificantes críticas locales (“Qué m… de Málaga”, “Tu tierra”), algunas esquelas (“Tus p… muertos”), agradecimientos por el regalo de Navidad (“P… reloj, cabrones”), descripciones cariñosas de compañeros (“Aarón gay”, “¿Y a tí qué?”, “¡Vivan los gays!”, esta última probablemente escrita por Carlos), y un sinfín de joyas más.